domingo, 12 de junio de 2011

DE-FORMACION



Hay veces, pocas, en las que por encima de la racionalidad que te hace saber que tu trabajo ayuda a las personas, de pronto se te regala el sentimiento profundo de que has ayudado a alguien, concreto, tangible; y que tu actuación, hábilmente dirigida por lo que todo lo organiza, te ha utilizado para seguir haciendo su labor en el mundo. La ayuda auténtica siempre es horizontal, no puede ser vertical, en el sentido de que solo puede darse entre adultos. La ayuda es un suceso creativo, y por lo tanto altísimamente personalizado. Lo que hice ayer no vale mañana. Crear es no copiar y sobre todo, no copiarse a uno mismo.

Yo, a veces, ayudo dando cursos de formación. Un curso es una sucesión de obstáculos que conducen a una catástrofe, pero que inexplicablemente siempre sale bien. Para mí es lo mas divertido que se puede hacer vestido. Un mal día te lo arregla un buen curso.

En cualquier relación donde es posible la ayuda, y en un curso concretamente, entiendo que el objetivo es no entorpecer en los alumnos el deseo de cambio. Muchas veces los formadores, empeñados en hacer lo nuestro, no hacemos más que meter palos entre las ruedas del desarrollo ajeno. Por eso creo que el objetivo no es añadir saber, construir conocimiento, generar conciencia… nuestro sencillo objetivo debería ser: no obstaculizar el desarrollo de la conciencia.

1 comentario:

  1. Desapegarse de cualquier pretensión, va haciendo sitio a algo que me permite vivir con naturalidad: la humildad de aprender con autenticidad junto al otro.

    De lo contrario, la tendencia a empujar o forzar los procesos, se convierte en un obstáculo. Sin caer en que no eres tú quien lo hace, tan sólo se propicia.

    Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar