
Creer que podemos encontrar algún placer duradero y evitar el dolor es (más o menos) lo que el Budismo denomina SAMSARA, un ciclo sin esperanza que se repite indefinidamente una y otra vez y nos causa grandes sufrimientos.
El sufrimiento es todo aquello que hacemos para evitar el dolor.
¿Quien está dispuesto a abrazar el dolor?
El eje del sufrimiento es mantener la distinción entre lo que debe y no debe ser amado.
El enemigo del amor es el idealismo.
Sin embargo, en el colmo de la estupidez del YO, hemos llegado a convertir el amor en ideología.
Es el rechazo del corazón el que nos ata a la desdicha. Es el resultado de la ceguera que nos impide ver que se crece cuando crece el TU y no cuando el YO se hace más grande.
Permitir que crezca el TU hace crecer al alma grande
Desde la GRAN ALMA todo es alabanza
Y nadie puede ser infeliz si es agradecido.
Aprendemos a decir NO antes que a decir SI.
Decir SI nos acerca a la felicidad.
No se trata de decir SI a todo, sino al TODO,
Decir SI es hacer un sitio en el corazón.
Siempre he sido un defensor a ultranza de la Conciencia,
Con-sciencia, con-conocimiento, por eso nunca me ha gustado
mucho aquello de la aceptación
(en la aceptación siempre hay un YO que acepta)
El CONSENTIMIENTO va más allá de la aceptación.
En mi formación cristiana, siempre he sospechado de la figura de María, ahora he descubierto que ella no acepta: con-siente.