
Mucho tiempo sin decir nada.
El silencio, a veces, es una opinión.
El miedo: nuestro alimento. El pan nuestro de cada día...
La incertidumbre: nuestro aliento. El aire que respiramos cada minuto...
La culpa: nuestro reposo. La posibilidad de justificar nuestra inmovilidad...
El rencor: nuestro movimiento. Nuestra incapacidad para aceptar la frustración...
La intolerancia: nuestra expresión. La necesidad de un espejo en el que mirarnos...
La ceguera: nuestra defensa. El tranquilizador refugio para evitar el amor...
Y todo a cambio de un mendrugo de paz...
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