domingo, 12 de junio de 2011

DE-FORMACION



Hay veces, pocas, en las que por encima de la racionalidad que te hace saber que tu trabajo ayuda a las personas, de pronto se te regala el sentimiento profundo de que has ayudado a alguien, concreto, tangible; y que tu actuación, hábilmente dirigida por lo que todo lo organiza, te ha utilizado para seguir haciendo su labor en el mundo. La ayuda auténtica siempre es horizontal, no puede ser vertical, en el sentido de que solo puede darse entre adultos. La ayuda es un suceso creativo, y por lo tanto altísimamente personalizado. Lo que hice ayer no vale mañana. Crear es no copiar y sobre todo, no copiarse a uno mismo.

Yo, a veces, ayudo dando cursos de formación. Un curso es una sucesión de obstáculos que conducen a una catástrofe, pero que inexplicablemente siempre sale bien. Para mí es lo mas divertido que se puede hacer vestido. Un mal día te lo arregla un buen curso.

En cualquier relación donde es posible la ayuda, y en un curso concretamente, entiendo que el objetivo es no entorpecer en los alumnos el deseo de cambio. Muchas veces los formadores, empeñados en hacer lo nuestro, no hacemos más que meter palos entre las ruedas del desarrollo ajeno. Por eso creo que el objetivo no es añadir saber, construir conocimiento, generar conciencia… nuestro sencillo objetivo debería ser: no obstaculizar el desarrollo de la conciencia.

jueves, 2 de junio de 2011

COSAS DE MARTA LA ANTIGUA



Lo que no se puede es empeñarse en vendimiar en Marzo…

Acabar con una relación por agotamiento, ciertamente libera, en buena medida, de la culpa. Nos deja el cuerpo con esa sensación de que se ha hecho todo lo posible, y se llega al término con el convencimiento de que NO PUDO SER…
Evitamos buena parte del dolor final, a cambio de sufrir poco durante mas tiempo, mientras por falta de sinceridad con uno mismo se mantiene la esperanza.

A veces es mas fácil morirse, acabar con todo, que tener valor y acabar con la otra parte.

No soportamos las pequeñas muertes de la vida y por ello entramos en el juego de la realidad real y la realidad creada.

Me lo decía aquel viejecito sentado en el banco de una plaza… “ a fuerza de escabullirnos la muerte, nos van a hacer creer que nunca hemos vivido”.

Hay relaciones que nos cuentan cuentos cada día para que podamos dormir, aunque en el fondo, lo que estamos deseando es que nos cuenten un cuento que nos mantenga despiertos. Quien encuentra alguien así, tiene un tesoro…