- “No andes errante y busca tu camino…
- ¡Dejadme! Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio.”
Yo he venido a este mundo a cavar un pozo en el desierto.
Antes de saberlo, quiero decir, cuando ya inconscientemente lo sabía, me dio miedo.
Fue el miedo a hacer mi tarea lo que me llevó a estudiar fontanería.
El miedo me llevó a pensar que esto sería útil a la hora de cumplir mi destino.
Fue por entonces cuando algunos empezaron a pedir que hiciese algunas chapuzas en su sistema de cañerías y desagües.
Con el tiempo me he afincado en este territorio que está en un oasis, justo antes del principio del desierto, y voy arreglando en la medida de mis posibilidades los grifos que le gotean al personal, las cisternas que no funcionan, las juntas que no terminan de encajar… una chapucilla por aquí, otra por allá…
He llegado a pensar que esta era mi vocación y mi destino , y tampoco ha faltado quien quiera acompañarme y compartir conmigo este engaño.
Pero yo se que he venido a este mundo a cavar un pozo en el desierto y, aunque todavía no he perdido el miedo, he aprendido lo poco que me van a servir mis conocimientos de fontanería cuando un día cualquiera, seguramente en medio de la noche, me decida a seguir ese rumor de arenas que a veces escucho en el silencio.
- ¡Dejadme! Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio.”
Yo he venido a este mundo a cavar un pozo en el desierto.
Antes de saberlo, quiero decir, cuando ya inconscientemente lo sabía, me dio miedo.
Fue el miedo a hacer mi tarea lo que me llevó a estudiar fontanería.
El miedo me llevó a pensar que esto sería útil a la hora de cumplir mi destino.
Fue por entonces cuando algunos empezaron a pedir que hiciese algunas chapuzas en su sistema de cañerías y desagües.
Con el tiempo me he afincado en este territorio que está en un oasis, justo antes del principio del desierto, y voy arreglando en la medida de mis posibilidades los grifos que le gotean al personal, las cisternas que no funcionan, las juntas que no terminan de encajar… una chapucilla por aquí, otra por allá…
He llegado a pensar que esta era mi vocación y mi destino , y tampoco ha faltado quien quiera acompañarme y compartir conmigo este engaño.
Pero yo se que he venido a este mundo a cavar un pozo en el desierto y, aunque todavía no he perdido el miedo, he aprendido lo poco que me van a servir mis conocimientos de fontanería cuando un día cualquiera, seguramente en medio de la noche, me decida a seguir ese rumor de arenas que a veces escucho en el silencio.
Cuando se decide marchar te unes a unos cuantos, que como tú, han venido a cavar su propio pozo en el desierto.
ResponderEliminarMe ha conmovido. ¡Bello y profundo!