jueves, 5 de mayo de 2011

LO DECÍA MARX ( y Joan)

"Es mejor seguir en silencio y que crean que eres tonto, a abrir la boca y eliminar toda duda", o traspasado a lo terapéutico: Es preferible estar ligeramente enfermo a confesar que me siento infeliz.

Así vamos exhibiendo nuestros pequeños achaques y exigiendo un poco de piedad. Mira que nos lo han dicho veces, que lo normal no es sentirse hinchado, que basta con tomar un activia, y nosotros "erre que erre, dale que te pego, pim - pam - pim - pam, zasca, zasca, zasca...

y luego a ver al gurú, pero claro, los antidepresivos curan la depresión pero no la tristeza, y si tienes suerte, mucha suerte, quizá alguien te diga que no es que estés enfermo, que estás sufriendo, y que eso es algo que te tiene que pasar...

No ser felices nos pone más cerca de nuestros seres queridos, que tampoco fueron felices, y esa identificación la vivimos (de forma poco consciente) como una prueba de nuestra lealtad: Yo soy como tú fuiste. Este es mi homenaje.

Y caemos en la imposibilidad de ser diferentes, de ser nosotros, de librarnos de aquellos fantasmas.

Es un poco más fácil sufrir que ser feliz, y está muy extendida la creencia de que sufrir, da derechos...

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