domingo, 24 de abril de 2011

DE TONY










Lo leí hace tiempo y creo que él a su vez lo copió de algún otro lugar, pero era la historia de un lobo viejo y enfermo que vivía en una cueva de una montaña; apenas podía moverse, pero un león observó como un águila le traía de vez en cuando el alimento, algo de cabrito o una tajada de oveja muerta que había cazado.


El león se dijo: ¡Que sabia es la providencia! ¿Para qué tanta lucha y tanto esfuerzo si Dios cuida de todas sus criaturas? Así que, decidió también abandonarse a la misericordia de Dios. El león se acostó en la boca de una cueva confiando en que la providencia divina no tardaría en traerle su sustento, pero pasaron los días, y nada ocurría… ¡Paciencia! - se dijo- ¡Que se haga la voluntad del Señor!

Días después, ya casi desfallecido, el León escuchó la voz de Dios en su interior que le decía “¿Se puede saber que haces ahí tirado imitando al lobo, en lugar de imitar al águila que lo alimentaba?”

Traspasar esto a las relaciones personales ha sido descrito de manera precisa en ¿eres tú quien espera?

No hay comentarios:

Publicar un comentario